Organizar el espacio con estanterías colgantes

Es indudable que las estanterías colgantes permiten un mejor aprovechamiento del espacio, especialmente en habitaciones o ambientes muy reducidos, en una función similar a la que obtenemos aprovechando el espacio bajo la cama en dormitorios. Con estanterías podemos liberar un poco un armario demasiado lleno o ubicar la gran cantidad de libros y revistas que, sobretodo los estudiantes, suelen acumular en sus dormitorios. Por otro lado, son también muy prácticas ornamentalmente, porque nos permiten resolver sin demasiado esfuerzo la decoración de las paredes.
Pero antes de colocarlas es necesario saber que función les vamos a dar, ya que no todas soportan el mismo peso. Las formas de fijarlas a la pared y los soportes a utilizar también difieren en relación al tipo de paredes y al uso que tendrán las estanterías. También es muy importante saber si detrás de nuestras paredes no hay cañerías o conexiones de algún tipo, ya que de lo contrario nos podremos llevar una sorpresa desagradable al colocarlas.
Las estanterías colgantes pueden estar sujetas de forma fija o movible. En el primer caso, las estanterías se colocan mediante escuadras de metal, que quedan sujetas a la pared con tornillos. En el caso de las estanterías movibles, estas escuadras pueden retirarse cuando sea necesario o variar su ubicación. Si el peso de los objetos a colocar es elevado, son más convenientes las del tipo fijo.
Es muy importante saber si vamos a trabajar en paredes macizas o huecas. Si se trata de las primeras, podrán soportar estanterías de mayor peso, pero si nuestras paredes son huecas podremos colocar solamente estanterías muy livianas. Otra cuestión clave es, además, utilizar escuadras de buena consistencia y durabilidad, que nos garanticen una correcta fijación de la estantería a la pared. En la foto podemos apreciar estantes murales de acero inoxidable de la firma Santos.
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