Muchos materiales no gozan de buena fama, y por lo tanto son directamente ignorados para la confección de objetos y propuestas decorativas en los hogares. Quizás el cobre y el bronce sean un ejemplo de esto, aunque en realidad sus características los transforman en dos materiales ideales para aplicar en nuestra casa.
Al ser un metal natural, el cobre nos trae elegancia y un toque de ecología al incorporarlo, por ejemplo, en azulejos o en sectores específicos de la cocina, destacando el producto de su combinación con madera, teniendo en cuenta su tonalidad. La opción significa pura calidez para nuestros ambientes.
Aunque puede oxidarse, el cobre no se corroe gracias a una pátina que se forma naturalmente sobre él y que lo protege eficazmente del fantasma de la corrosión. También se lo emplea en el revestimiento de tejados y cuenta con gran aceptación en el terreno de las construcciones orientadas al campo de la salud, porque cuenta con propiedades bactericidas que eliminan el riesgo de propagar enfermedades.
Mientras tanto, el bronce (que es la aleación del cobre) también es una gran alternativa porque es claramente menos perjudicial para la salud y el ambiente que otros productos. Al compararlo con el plástico, aerosoles u otros productos sintéticos para decoración, el bronce sale ganando ampliamente en cuanto a su armonía con el medio ambiente y la salud humana. En la imagen puede observarse un ejemplo de decoración con cobre en el marco de productos regionales de alfarería promocionados por el Ayuntamiento de Trabanca, España, y desarrollados en el taller de esta especialidad que ha montado el organismo comunal.
Aunque no pueda considerarse un estilo artístico o decorativo de acuerdo a los cánones habituales, ya que no parte desde una concepción teórica y no presenta características o lineamientos completamente definidos, el “estilo fusión” es una forma de entender la decoración con gran auge en la actualidad y que consiste, básicamente, en aunar detalles, motivos y concepciones provenientes de distintas vertientes.
De esta manera, diferentes texturas, accesorios y complementos combinan tendencias más clásicas o contemporáneas, desembocando en propuestas decorativas que brindan a nuestros ambientes una importante cuota de originalidad y personalidad, eliminando las estéticas rígidas pero sin obviar la necesaria dosis de elegancia.
Sin dudas, las opciones apelan a los sentidos: telas que aúnan el blanco con tonos negros y oscuros o plateados o que apelan a los motivos florales. Objetos y productos en cuero, detalles geométricos, pisos de madera, porcelana en cocinas y baños, el estucado en pintura…y la lista de alternativas continúa.
Por supuesto, no puede faltar el toque tecnológico: luces halógenas, lámparas de acero con diseños retro pero con lo último en tecnología lumínica, muebles flotantes en baños donde predominan las formas redondeadas en espejos y otros detalles, hacen del “estilo fusión” una interesante opción para la estética del hogar. En la imagen es posible observar una propuesta de la firma Agua de Coco, especializada en muebles, complementos y objetos de fusión.
Los invernaderos o jardines de invierno pueden ser parte del cuerpo delhogar, agregarse como un nuevo ambiente o funcionar en medio del jardín en una estructura convenientemente cerrada. Sin embargo, día a día se utiliza en mayor medida la inclusión de los mismos en pequeños espacios internos, que posibilitan decorar y embellecer un salón, recibidor o pasillo contiguo. En departamentos, son fantásticos para incluir en balcones o terrazas cerradas.
Los adornos que coronan las estructuras de hierro o aluminio y vidrio que generalmente suelen emplearse para cerrar estos jardines caseros son también un elemento decorativo de importancia, pudiendo responder a distintos estilos. Los beneficios estéticos son evidentes, además de la importancia de ganar espacio: el salón de un pequeño departamento se verá ampliado en gran medida si es coronado por un balcón con jardín de invierno.
Es importante tener en cuenta otras cuestiones, como por ejemplo la utilización de vidrios termoacústicos, que eliminan el ingreso del frío y el calor externos y de los distintos ruidos. Si los jardines están integrados adecuadamente a la casa, pueden emplearse como desayunadores o espacios de reunión familiar, siendo muy agradables e inspiradores debido a la energía positiva que transmiten las plantas.
No debe obviarse el mobiliario que pude acompañar a estos jardines de invierno, como por ejemplo mesas y sillas de madera en tonos claros. Asimismo, es necesario tener en cuenta las variaciones en el clima según el lugar del globo en el que nos encontremos. Si se trata de una zona con fuertes vientos, es aconsejable aplicar cerramientos de policarbonato, por su extrema resistencia. Si el calor es intenso y se utiliza vidrio, el mismo debe contar con varias capas para asegurar su correcto aislamiento. En la imagen podemos apreciar una propuesta de la firma Taller Americano, especializada en cerramientos de distintos materiales para invernaderos y jardines de invierno.
Lunatic Room es el nombre de un proyecto de diseño de Eric Morzier y Camille Scherrer, estudiantes de Media & Interaction Design de la ECAL. El mismo busca representar las características y la influencia del ciclo lunaren el hombre mediante la decoración de una habitación, con el objetivo de crear una mayor conciencia sobre este fenómeno.
El propósito persigue que las fuerzas de la naturaleza invadan nuestros ambientes y nos hagan más concientes de los ciclos naturales, tan importantes para comprender los ritmos de la vida. Para ello, todos los elementos decorativos sirven: se utilizan cortinas, empapelados o cubrecamas como plataformas para transmitir información y datos sobre el tema.
Pensando que cada día del ciclo lunar posee una influencia específica sobre nuestro comportamiento y la actividad que desarrollamos, y teniendo en cuenta que el dormitorio es el sitio por excelencia de nuestra estancia nocturna, los responsables del proyecto creyeron viable poder explicar estas cuestiones a través de su decoración.
En tren de informar sobre el ciclo lunar, Eric Morzier y Camille Scherrer explican que se “han utilizado las cortinas como protectoras de los rayos lunares, el cubrecama como un radiógrafo que demuestra las debilidades corporales según el ciclo, y el empapelado como almanaque que muestra todas las supersticiones y mitologías”. Una propuesta sin dudas original para un cuarto, sobretodo si usted es una de esas personas que le prestan especial atención a la relación entre la luna y los cambios de carácter…
Aunque el término kitsch, de origen alemán, parece significar mucho más que un estilo decorativo, al caer en su acepción todo aquello considerado desubicado o fuera de moda, tiene fuertes implicancias en el interiorismo y la decoración actual y sigue empleándose en un gran número de hogares. Podría considerarse como una síntesis del gusto popular de las clases medias, en el que simpáticos objetos decorativos de segunda mano encuentran su lugar sobre la mesa del salón, mezclando sin pudor los colores más llamativos y discordantes.
Aquí el carácter funcional de los elementos y del diseño no tiene gran importancia. A diferencia del minimalismo, por ejemplo, que reduce al máximo volúmenes y formas, simplifica las líneas y utiliza en su justa medida el color hasta llegar al extremo de la frialdad, en el kitsch toda está permitido, en una verdadera orgía de formas y colores. Y es hoy, ante el avance de las tendencias retro, que podemos verlo resurgir con toda su fuerza en un gran número de hogares.
Los motivos y detalles elegidos parecen extraídos de una tienda de ofertas: representaciones de figuras religiosas paganas o desconocidas, objetos con figuras de animales en colores vivaces, flores en amarillo fosforescente…Y en ese marco predominan las líneas curvas, como representantes del triunfo de la ornamentación sobre la funcionalidad, de la decoración “caprichosa” sobre el imperio de la racionalidad minimalista. Otro detalle característico es la utilización de materiales que imitan a otros, como por ejemplo el mármol que en realidad es plástico. En fin: un mundo decorativo en el que todo está permitido, en el cual el color y las formas extravagantes y exuberantes encuentran su lugar.