El Kitsch: color extremo y estética caprichosa
Aunque el término kitsch, de origen alemán, parece significar mucho más que un estilo decorativo, al caer en su acepción todo aquello considerado desubicado o fuera de moda, tiene fuertes implicancias en el interiorismo y la decoración actual y sigue empleándose en un gran número de hogares. PodrÃa considerarse como una sÃntesis del gusto popular de las clases medias, en el que simpáticos objetos decorativos de segunda mano encuentran su lugar sobre la mesa del salón, mezclando sin pudor los colores más llamativos y discordantes.
Aquà el carácter funcional de los elementos y del diseño no tiene gran importancia. A diferencia del minimalismo, por ejemplo, que reduce al máximo volúmenes y formas, simplifica las lÃneas y utiliza en su justa medida el color hasta llegar al extremo de la frialdad, en el kitsch toda está permitido, en una verdadera orgÃa de formas y colores. Y es hoy, ante el avance de las tendencias retro, que podemos verlo resurgir con toda su fuerza en un gran número de hogares.
Los motivos y detalles elegidos parecen extraÃdos de una tienda de ofertas: representaciones de figuras religiosas paganas o desconocidas, objetos con figuras de animales en colores vivaces, flores en amarillo fosforescente…Y en ese marco predominan las lÃneas curvas, como representantes del triunfo de la ornamentación sobre la funcionalidad, de la decoración “caprichosa” sobre el imperio de la racionalidad minimalista. Otro detalle caracterÃstico es la utilización de materiales que imitan a otros, como por ejemplo el mármol que en realidad es plástico. En fin: un mundo decorativo en el que todo está permitido, en el cual el color y las formas extravagantes y exuberantes encuentran su lugar.
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Tags: colores, Decoración, kitsch

