Animarse a los colores fuertes en las paredes

Muy pocas veces nos atrevemos a aplicar en nuestros ambientes, sobretodo en la pintura de las paredes, colores intensos, fuertes o llamativos. Nuestras estructuras estéticas y mentales nos indican que estas tonalidades no son adecuadas para las paredes, que es mejor destinarlas para algún objeto decorativo o para algún mueble.
El rojo, por ejemplo, es un color muy poco aplicado en las paredes de los hogares. Es verdad que posee un gran impacto y que es demasiado fuerte para algunos espacios, pero sin embargo puede llegar a utilizarse en otros. Al ser cálido y acogedor, brindando la sensación de achicar espacios, puede ser aplicado en pasillos o recibidores.
Siempre con la precaución necesaria, al tratarse de un color tan intenso, también puede emplearse en pequeñas pinceladas y combinarse con otros colores como el blanco, por ejemplo. La decoración del ambiente también influye, siendo quizás una buena opción para espacios rústicos o de estilos similares.
El verde, en tanto, es otra opción original en colores para las paredes. Brinda una interesante sensación de frescura, y en los tonos más pálidos mucha calma. Tampoco es posible aplicarlo en cualquier ambiente, quizás los espacios de paso (halls, por ejemplo) son una buena alternativa. No es tan fácil combinarlo con otros colores, por eso no es conveniente utilizarlo como tono dominante de una estancia.
Vía | Brillos y Ladrillos
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